De Eva de Dominici a la Bienal de Venecia: los cinco argentinos que hoy dan que hablar en el mundo
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May 9, 2026
Hay algo que Argentina sigue exportando incluso en medio de las crisis: el talento. A veces aparece en una cancha, otras en un escenario, en una galería de arte, en un estudio de Hollywood o en las páginas de una novela traducida a decenas de idiomas. Y aunque detrás de cada historia siempre hay esfuerzo, formación y obsesión por el trabajo, también existe otro ingrediente difícil de medir, el momento justo. Es una mezcla de oportunidad, exposición y suerte. En los últimos días, el nombre de la actriz Eva de Dominici volvió a instalarse con fuerza por un rumor que podría cambiar su carrera para siempre: convertirse en la nueva Mujer Maravilla del universo DC. No hay confirmación oficial, claro. Pero en Hollywood las pistas también se leen y Eva dejó bastantes. Primero, publicó historias junto a Paolo Mascitti, un preparador físico que colabora habitualmente con James Gunn, quien hoy está al frente de DC Studios. Esta semana, la actriz argentina dejó nuevas evidencias: compartió videos en Tailandia, donde, además de visitar escenarios históricos, está entrenando coreografías de lucha. TE PODRÍA INTERESAR: Gran Hermano: Gladys "La Bomba Tucumana", a los besos con dos integrantes de la casa ¡Sí, justo cuando comenzaron a circular versiones sobre el casting secreto para encontrar a la próxima Wonder Woman! Qué casualidad, ¿no? No sería descabellado. Eva vive en Los Ángeles, trabaja hace años en Estados Unidos y ya participó en producciones internacionales. La última, "Balls Up", junto a Mark Wahlberg y Sasha Baron Cohen, entre otras figuras. Además, el perfil que busca la industria cambió: ya no alcanza solamente con ser actriz, hay que tener presencia global, entrenamiento físico, estética cinematográfica y capacidad de convertirse en marca. Todo "check" para Eva. Mientras tanto, otros argentinos también construyen carreras silenciosas (o no tanto) fuera del país. Desde la literatura hasta la música, pasando por las artes visuales y el teatro musical, varios nombres empiezan a consolidarse en escenarios internacionales donde entrar ya es difícil, pero permanecer lo es mucho más. UNA ARGENTINA ¿SUPERHEROÍNA? Hace tiempo que en la industria circula la búsqueda de una actriz nueva para relanzar el personaje dentro del nuevo universo cinematográfico de DC. Entre los nombres que sonaron estuvieron el de Adria Arjona, hija de Ricardo Arjona, y el de la propia Eva. Pero, en las últimas semanas, se confirmó a Adria para el papel de Máxima, una poderosa alienígena que formará parte de la secuela de Superman, lo que volvió a dejar abierto el interrogante sobre quién ocupará finalmente el rol de Diana Price. Entonces, Eva volvió a sonar fuerte. Desde hace años la actriz viene construyendo una carrera paciente en Estados Unidos. Instaló su vida en Los Ángeles, fue madre de Cairo junto a Eduardo Cruz, hermano de Penélope Cruz, y empezó a moverse en un circuito internacional mucho más silencioso que explosivo. Lejos de la lógica de la celebridad argentina tradicional, Eva apostó por desaparecer primero para reaparecer después en otro mercado. Hollywood tiene algo particular: muchas veces el verdadero ascenso sucede cuando nadie en tu país está mirando demasiado. LA GLOBALIZACIÓN DEFINITIVA DEL TRAP ARGENTINO Hace rato que Trueno dejó de ser una promesa. Esta semana, el músico argentino sumó uno de esos hitos que funcionan como validación global: se presentó en el programa de Jimmy Fallon, uno de los late nights más importantes de la televisión norteamericana. No es solamente "un show más": pasar por "The Tonight Show Starring Jimmy Fallon" implica entrar en un circuito cultural internacional que históricamente funcionó como vidriera para las grandes figuras de la música, el cine y el entretenimiento. El programa tiene llegada global, millones de reproducciones posteriores en redes sociales y una repercusión que trasciende completamente a la audiencia televisiva tradicional. Pero eso no es todo, Mateo Palacios Corazzina, conocido como Trueno, además se convirtió en uno de los invitados especiales de la gira "The Mountain Tour 2026" de Gorillaz. El argentino participa en "The Manifesto", una de las canciones del nuevo disco de la banda lanzado en marzo de este año, y acompañó en varios shows en Reino Unido e Irlanda. Gorillaz no suele incorporar artistas al azar. El proyecto liderado por Damon Albarn históricamente funcionó como una plataforma donde conviven músicos consagrados, figuras experimentales y artistas emergentes con fuerte identidad cultural. Que Trueno aparezca dentro de ese universo habla del lugar que empezó a ocupar el trap argentino en la escena global. Lo brillante es que Trueno logró exportar identidad argentina sin neutralizarla. Antes los músicos latinos tenían que hablar en inglés para tener una carrera internacional. Ahora se le da valor a lo que el artista es, a sus raíces, y como pasa con Trueno, mantiene el acento, las referencias barriales, la estética local y aún así funciona internacionalmente. EL REFERENTE DE LOS MUSICALES Hubo un tiempo donde Gerónimo Rauch era "el rubio de Mambrú". Pero mientras muchos artistas surgidos de realities quedaron atrapados en esa etiqueta, él logró reconvertirse por completo. Hoy Rauch es una figura consolidada del teatro musical internacional y acaba de sumar uno de los hitos más importantes de su carrera al protagonizar la tercera etapa de "Les Misérables: The Arena World Tour", interpretando nada menos que a Jean Valjean en el marco del 40º aniversario del musical. El actor argentino formará parte del cierre de esta gira mundial que tendrá escalas emblemáticas, incluyendo funciones en el histórico Radio City Music Hall y presentaciones en Londres, una de las capitales indiscutidas del teatro musical. No es un detalle menor. Jean Valjean es uno de los personajes más exigentes y emblemáticos del género y que un argentino quede asociado a una celebración global de "Los Miserables" habla no solo de talento vocal, sino también de prestigio dentro de una industria extremadamente competitiva. El teatro musical internacional tiene una exigencia brutal: cantar, actuar, sostener funciones durante meses y competir en mercados donde el nivel técnico es altísimo. Y aun así, Rauch logró instalarse como uno de los argentinos más respetados dentro de ese circuito. Su historia también demuestra algo interesante: a veces el verdadero prestigio aparece lejos del lugar donde empezó la fama. LA CREADORA DE CUENTOS INCREÍBLES Desde Berlín, Samanta Schweblin construyó una de las carreras literarias más prestigiosas de la lengua española contemporánea. Traducida a decenas de idiomas, se convirtió en una referente de la narrativa breve y, ahora, la escritora argentina volvió a sumar este año dos reconocimientos internacionales de enorme peso. A mediados de abril fue distinguida con el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un galardón que entrega un millón de euros y que busca reconocer a la mejor obra publicada en español (o en lenguas cooficiales traducidas al castellano). Schweblin ganó por "El buen mal", imponiéndose entre los cinco finalistas seleccionados para esta edición inaugural que, incluso antes de anunciarse, ya venía rodeada de expectativa y debate dentro del mundo editorial. Pero ese no fue el único reconocimiento reciente. Antes de comenzar mayo, la autora también recibió el prestigioso Premio O. Henry por su cuento "Welcome to the Club", traducido al inglés por Megan McDowell y publicado en The Yale Review. El O. Henry es considerado uno de los más importantes del mundo para el relato corto en lengua inglesa, y la presencia de Schweblin entre los ganadores de 2026 volvió a confirmar el impacto internacional de su obra. No es la primera vez que la escritora logra un hito de este nivel. En 2022, su libro de cuentos "Siete casas vacías" ganó el National Book Award en la categoría de literatura traducida, convirtiéndose en la segunda autora argentina en recibir esa distinción después de Julio Cortázar, premiado en 1967 por "Rayuela". Lo de Schweblin tiene algo particularmente admirable porque logró reconocimiento global escribiendo literatura incómoda, extraña y profundamente personal. Nunca buscó volverse masiva ni adaptarse a fórmulas comerciales evidentes. Puede que allí radique, justamente, su éxito. EL PRESTIGIO SILENCIOSO Mientras algunas carreras crecen en el ruido de las redes sociales, otras avanzan desde un lugar mucho más silencioso y sofisticado. Es el caso del artista visual Matías Duville, elegido este año como representante nacional en la 61° edición de la Bienal de Venecia, uno de los eventos más importantes y prestigiosos del arte contemporáneo mundial. Ayer quedó inaugurado el Pabellón Argentino con "Monitor yin yang", una instalación inmersiva construida con líneas de carbón molido sobre un inmenso manto de sal. La obra despliega montañas, caminos, objetos y horizontes que el público puede recorrer físicamente, dejando marcas y huellas que irán transformando la pieza con el paso del tiempo hasta el cierre oficial de la Bienal, previsto para el 22 de noviembre. La propuesta de Duville no solo llamó la atención por su potencia visual, sino también por el contexto que rodea esta edición de Venecia. Este año, el jurado renunció en desacuerdo con la decisión del presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, de mantener la participación de los pabellones de Rusia e Israel. Frente a ese escenario inédito, el reconocimiento principal quedará en manos del voto del público y es entonces cuando aparecen las expectativas alrededor del artista argentino. Especialistas y críticos que siguen de cerca la Bienal creen que "Monitor yin yang" podría convertirse en una de las obras más fuertes de esta edición y posicionarse entre las favoritas del público internacional. No sería un detalle menor: en el mundo del arte contemporáneo, Venecia funciona como una vidriera global donde se define mucho más que prestigio simbólico. La presencia de un argentino en ese nivel siempre implica algo más profundo que representación cultural: también habla de cómo el arte nacional sigue encontrando maneras de impactar afuera incluso desde propuestas complejas, experimentales y alejadas de cualquier lógica masiva.
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