La trama siniestra de las Propo Fest: robo de fármacos, dos muertes y dos anestesistas imputados
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April 5, 2026
En los últimos días la atención pública se volcó de lleno a una investigación conocida popularmente como la causa de las "Propo Fest", en la que se vincula el robo de anestésicos en el Hospital Italiano con muertes y fiestas privadas en las que se habrían administrado propofol y fentanilo de manera recreativa como parte de "viajes controlados". A diario, surgen nuevas puntas de un ovillo enmarañado, mientras la Justicia busca respuestas. La pesquisa tuvo su origen el pasado 20 de febrero cuando personales de la Policía de la Ciudad acudieron a un domicilio en Juncal al 4600, en el barrio porteño de Palermo, tras la denuncia de familiares por la ausencia de noticias sobre el anestesista Alejandro Zalazar. Al ingresar al inmueble encontraron al profesional sin signos vitales y sin indicios externos de violencia, pero con una vía conectada en uno de los pies de la víctima, además de material descartable a su alrededor. La autopsia determinó que la causa del deceso fue la inyección de propofol y remifentanilo. En paralelo, algo que llamó la atención de los investigadores es que el Hospital Italiano había denunciado el robo de medicamentos de uso exclusivo en centros asistenciales. La Justicia logró vincular la vía hallada con el centro de salud del barrio de Almagro. Y así se comenzó a desenmarañar un ovillo que parece complejo y escondería una trama siniestra. El avance de las pesquisas abrió una causa más amplia que podría revelar una estructura delictiva dedicada al desvío de medicamentos y a la organización de eventos donde se suministraban fármacos con fines recreativos. Las actuaciones corren por juzgados diferentes y se volvieron públicas a fines de marzo. Hasta el momento hay dos imputados: Hernán Boveri, anestesista que trabajaba en el Hospital Italiano y que presentó su renuncia tras hacerse pública la causa, y Delfina Lanusse, residente de tercer año que permanece con licencia forzosa. Ambos están en libertad, fueron indagados y rechazaron responder preguntas, alegando inocencia. Debido a la pesquisa en curso, se les prohibió salir del país. Las declaraciones de las autoridades del servicio de anestesiología del citado hospital complicaron la situación procesal: según su testimonio, Lanusse reconoció antecedentes de consumo y Boveri admitió haberle administrado drogas en varias oportunidades, aunque afirmó que fue con consentimiento y que el robo de medicamentos lo habría realizado la joven. Además, algunos testigos habrían sugerido una relación sentimental clandestina entre ambos. En el marco de la investigación se realizaron múltiples allanamientos, incluidos tres domicilios particulares y la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación. En uno de los inmuebles se secuestró una caja con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos. Además, en las últimas horas se informó sobre la muerte de Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, hallado sin vida en su departamento de la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2428. En el lugar se encontraron jeringas, guantes y numerosas ampollas con fármacos -entre ellos propofol y fentanilo- que podrían vincularlo a la misma investigación. Las líneas de investigación sostienen que se organizaban encuentros privados en los que, a cambio de un pago en dólares, se ofrecían "viajes controlados": eventos en los que médicos o personal sanitario suministraban por vía intravenosa sedantes y analgésicos, con una persona asignada para la asistencia respiratoria y el uso de bombas de infusión para dosificar los fármacos. En relación con la muerte de Zalazar, los investigadores consideran que la administración de estos productos habría provocado congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico por sobredosis. El esquema de esos eventos estaría implicado en el origen de los medicamentos sustraídos del hospital. El propofol es un agente inductor de anestesia de inicio y recuperación rápidos, de uso cotidiano en procedimientos como endoscopias; por su potente efecto depresor respiratorio debe ser administrado por anestesiólogos o personal entrenado. Una dosificación inadecuada o fuera de un entorno controlado puede ser mortal. El fentanilo, por su parte, es un opioide sintético de acción rápida y elevada potencia empleado en anestesia y analgesia. Su manejo exige conocimiento y equipos de soporte respiratorio, ya que su uso indebido genera riesgo de depresión respiratoria y dependencia. La instrucción de la causa continúa, con más medidas probatorias en curso y la posibilidad de que surjan nuevos imputados o vinculaciones. Las autoridades judiciales y sanitarias deben determinar ahora la extensión del desvío de fármacos, las responsabilidades profesionales y el entramado de la organización de estos eventos, en tanto la sociedad espera respuestas en medio del escándalo.
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