{
  "$type": "site.standard.document",
  "bskyPostRef": {
    "cid": "bafyreidoood3emtsqmv7kr5nitzaypgkj2gziazsjtmkxjm6dmdtdvlg2m",
    "uri": "at://did:plc:ex3e76efzxksm4cedfsp47zx/app.bsky.feed.post/3mohac66bw5p2"
  },
  "coverImage": {
    "$type": "blob",
    "ref": {
      "$link": "bafkreiciuhcgdeizqfyvxlxlghsbxsb2e5owupuv7gsskkknvhx6spatze"
    },
    "mimeType": "image/webp",
    "size": 3558
  },
  "path": "/opinion/tribuna/2026/06/17/2651803/tinguem-sort-1.html",
  "publishedAt": "2026-06-17T02:10:28.796Z",
  "site": "https://www.ultimahora.es",
  "tags": [
    "Seguir leyendo ..."
  ],
  "textContent": "He titulado este artículo con el nombre de una canción de Lluís Llach de 1974 porque es una canción que me gusta y que solíamos cantar mi amigo Josep y yo cuando éramos adolescentes. La letra es un canto a los buenos deseos, al amor y a la militancia, de manera que este amor se convertía en antifranquismo y progresismo, en palabras del autor. Llach es todo un experto en cantar al amor para referirse a cosas que no tienen que ver con el amor de pareja, ni físico, sino más bien al amor universal. Aunque en 1974 yo tenía solo ocho años y no sabía quién era Llach, bastaron unos años más para conocerlo y saber que solía cantar letras que unen amor y combate, como algo indivisible en tiempos de dictaduras. En fin, escribo todo esto para decir que las canciones con las que nos hicimos mayores los de mi generación y que generaciones anteriores ya llevaban tiempo cantando tenían un sentido y un significado profundo. Y, claro, no puedo hacer otra cosa que preguntarme por las letras de las canciones que escuchan hoy nuestros adolescentes. Las hay tan horripilantes que casi me da vergüenza transcribirlas.\n\nSeguir leyendo ...",
  "title": "Que tinguem sort",
  "updatedAt": "2026-06-17T01:48:01.000Z"
}