Madrid estalla por la crisis de vivienda: "Los rentistas son culpables y el Gobierno responsable"
El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha convocado una manifestación por el centro de la ciudad para exigir la regulación de los precios de la vivienda y en contra de los rentistas y especuladores después de que la edad media para independizarse alcanzara en 2025 los 30,2 años. Las movilizaciones se han repetido en otras provincias
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Miles de personas han vuelto a tomar el centro de Madrid convocadas por el Sindicato de Inquilinas para exigir una regulación de los precios de la vivienda. Bajo el lema “La vivienda nos cuesta la vida”, los manifestantes han expresado su hartazgo por una situación que aseguran afecta a todos los ámbitos de una vida golpeada por la continua incertidumbre ante el futuro habitacional. Al igual que en otras capitales de provincia, en la capital se han repetido cánticos como “expulsa un turista, recupera una vecina”, “los caseros nos roban el sueldo” y “no nos vamos, nos quedamos”, palabras que han resonado con los llaveros al aire como banda sonora.
Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, ha advertido que la situación es “insostenible”. Además, ha alertado de la propagación de bulos racistas para no señalar directamente a los culpables de esta realidad, según sus palabras. “Ahora que el desastre es evidente y la crisis insoportable, tenemos que mirar a los rentistas, los que acaparan vivienda para especular y maximizar sus beneficios a nuestra costa, y no a la población migrante, la ínfima parte de la población que recurre a la ocupación o el pretendido enfrentamiento entre jóvenes con trabajadores jubilados”, ha desarrollado.
Pese a la gravedad de la situación, desde el Sindicato han compartido un mensaje de esperanza. “Podemos cambiarlo. Esto no es un desastre natural sin solución ni remedio. Tenemos que expandir la desobediencia tajante frente al sistema rentista”, ha añadido Del Río. Su objetivo: dibujar un horizonte en el que la vivienda se vea de otra manera, un paradigma nuevo, para que los recursos habitacionales estén al servicio de las necesidades de los vecinos.
El Sindicato de Inquilinas también da algunas ideas para lograrlo. La portavoz enfatiza algunas de las medidas de choque que vienen defendiendo desde hace años, tales como la bajada de los precios del alquiler un 50%, retornar a los contratos indefinidos y la recuperación de las miles de casas en manos de fondos buitre para convertirlas en un parque de vivienda asequible.
Miles de personas toman el centro de Madrid convocadas por el Sindicato de Inquilinas para exigir una regulación de los precios de la vivienda.
Madrid, gobernada para la minoría rica
El clamor que los 80.000 manifestantes, según el Sindicato de Inquilinas, cifra que la Delegación de Gobierno rebaja a 23.000, han vuelto a exhibir esta calurosa mañana de domingo ha dejado claro que “los rentistas son culpables y el Gobierno responsable”, tal y como han coreado en repetidas ocasiones. De esta forma, han señalado al Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez por lo que consideran “falta de ambición”. “La regulación del alquiler de temporada y por habitaciones lleva meses parada en un cajón, y eso lo podría hacer el Gobierno central”, ha ejemplificado Del Río.
Sin embargo, el enfado y el cansancio con las instituciones es tal que desde el Sindicato de Inquilinas afirman no confiar en ellas. “Tenemos claro que la desobediencia y la acción directa son el camino a seguir”, ha reiterado la portavoz en declaraciones a elDiario.es. Asimismo, también ha dedicado unas palabras al gobierno regional y local de la Comunidad de Madrid y la capital: “Sabemos que gobiernan por y para la minoría rica, la minoría rentista. También les exigimos medidas a ellos, pero es más un señalamiento de su culpabilidad, porque ya sabemos que no van a hacer nada por mejorar la situación”.
Algunas de las participantes en la manifestación.
El Ejecutivo liderado por Isabel Díaz Ayuso lleva años construyendo nueva vivienda dentro de su Plan VIVE, teóricamente a precios asequibles, pero cuyas promociones se inauguran con falta de inquilinos. “Esto es una trampa del sector financiero inmobiliario para decir algo que suena bien, que construyen más vivienda, pero lo que hacen es hinchar la burbuja especulativa”, ha criticado Del Río.
Para el Sindicato de Inquilinas, la solución no pasa por seguir construyendo bajo las mismas lógicas mercantiles. “Mientras que los contratos no sean indefinidos, haya precios libres y saquen la vivienda del parque residencial para ponerla en usos antisociales, como los pisos turísticos o de temporada, la especulación campará a sus anchas”, ha apuntado la activista por el derecho a la vivienda.
La marcha a su paso por el Ayuntamiento de Madrid.
En este sentido, como primera solución proponen acabar con la demanda especulativa. Tal y como ha recalcado la portavoz, “luego podemos estudiar bien dónde es necesario construir, dónde hace falta un desarrollo urbanístico, pero antes de eso tenemos que contar con las viviendas vacías, en manos de fondos buitre y aquellas destinadas al turismo”.
Diferentes motivos para manifestarse
Eso mismo defiende Silvia, que opina que con la ley de vivienda aprobada en el Congreso “no es suficiente”. “Al ser de competencia autonómica, si gobierna la derecha no la aplicará”, ha explicado. Esta vecina de Usera dice a sus 58 años que tiene suerte con su casera. “Los cuatro primeros años me cobró lo mismo, luego ya me ha subido el IPC. Según va venciendo cada año el contrato siento como una espada encima, y no es agradable”, ha expresado.
Menos de 15 metros más adelante se encontraba Rodrigo Polanco, joven de 23 años llegado a Madrid desde Alcalá de Henares: “Cada día que pasa los jóvenes estamos más obligados a vivir en la precariedad y que nos rechacen de los núcleos de las ciudades, que se nos expulse a la periferia”. Desde su punto de vista, el Gobierno central debería saber cómo gestionar esta crisis que “no viene de la nada, sino de la concentración de las viviendas en manos de unas cuantas personas y fondos”.
Miles de personas han participado en la manifestación en Madrid.
Mientras alrededor no se dejaban de corear cánticos como “fuera buitres de nuestros barrios”, “si pago el alquiler, no tengo pa’ comer” y el ya histórico “ni casas sin gente ni gente sin casas”, César García decidía secundarlos. A pesar de que este vecino de Moratalaz de 52 años no está afectado directamente por la crisis de vivienda, se manifiesta por sus hijas. “Ellas también tienen derecho a poder optar a un alquiler, ya ni siquiera hablo de una vivienda”, ha comentado.
Que la crisis de vivienda afecta a todos los aspectos de la vida es algo que ha visto de cerca Lidia Posada, que ha acudido a la protesta con su hija Nora, de cinco años. “Hemos visto determinadas ausencias durante el curso escolar de niños que se han tenido que mudar del barrio e ir a otros colegios por el aumento de los precios del alquiler y la gentrificación”, ha indicado esta abogada de 41 años antes de defender que también es necesario hacer partícipe a los más pequeños de la lucha por una vivienda digna: “Tienen que entender cuáles son los procesos de su comunidad, que ellos también forman parte de todo esto”.
La cabecera de la manifestación.
La crisis que marcará a una generación
Cuando la cabecera de la manifestación ya había girado en la rotonda de Cibeles, en cuya fuente muchos activistas han refrescado sus nucas, Leonor Martín ha hecho gala de cómo la solidaridad es necesaria en cualquier lucha por una sociedad más justa y equilibrada. Ella tiene la suerte de vivir en el centro de Madrid en un piso familiar que le permite despreocuparse de su futuro habitacional. “Pero sí me preocupo por la ciudad y el país en el que vivo. Esta crisis va a marcar a una generación completa y yo no sé si los que están al mando son conscientes de la repercusión que tendrá a largo plazo”, ha enfatizado.
En torno a las 14.00 horas, la manifestación ha llegado a la altura de la parada de Metro de Sevilla, en la calle Alcalá. Activistas de colectivos antirracistas, feministas, bomberos contra los desahucios y en defensa de los servicios públicos y las pensiones han cerrado esta movilización en la que ha quedado patente la unión y fraternidad que les impulsa a seguir tomando las calles. Que a nadie se le olvide: “Tenemos las llaves de todas las casas”.
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