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"publishedAt": "2026-05-23T02:40:11.000Z",
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"textContent": "El cantante combinó su perfil salsero y reguetonero en un espectáculo arrollador que contó con la presencia de varios futbolistas del Barça y una actuación sorpresa de Bad Gyal\n\nBad Bunny llega a España: el rey del pop odiado por los padres que ahora une a las generaciones\n\nPodría decirse que anoche Bad Bunny triunfó en Barcelona. Qué menos, si las entradas estaban agotadas hace meses y su cancionero es el más tarareado de los últimos años. Pero lo que hizo anoche Bad Bunny en el Estadi Olímpic fue poner la cultura puertorriqueña en el centro de la historia y reivindicar la aportación musical de un pequeño país que ha legado dos de los géneros más arrebatadores de las últimas décadas: el reguetón y la salsa. Y, claro, si alguien debía presidir la consagración mundial de esta fértil isla del Caribe tenía que ser él: lo más parecido a Elvis Presley que pueda haber dado la música latinoamericana.\n\nEl último rey del pop no es blanco ni negro, sino latino. Y nació en un país del que no estaba previsto que pudiera surgir un artista de tales dimensiones. Pero Bad Bunny ha logrado copar todos los espacios reservados a las estrellas más rotundas del firmamento pop sin renunciar a su idioma, el castellano, ni a su identidad boricua. Benito Antonio Martínez Ocasio ha logrado ser un icono universal manteniendo un discurso orgullosamente localista. Y todo ello revierte en una gira mundial en la que parece que todo el mundo quiere ser puertorriqueño, hablar con deje puertorriqueño o tener amigos puertorriqueños. Menuda inyección de orgullo para un país y, por extensión, todo un continente.\n\n## ¡Hoy toca 'look' Puerto Rico!\n\nDesde horas antes del inicio del concierto, los accesos al Estadi Olímpic eran un hormiguero de gente que subía a disfrutar del primer concierto de la fecha europea de Bad Bunny o a ver si conseguía alguna entrada en reventa por 400 euros o más. En las escaleras mecánicas se mezclaba público de origen latino y pijos que hace una década no hubiesen pisado las discotecas en las que actuaba Benito, pero que ayer lucían sombrero de paja y cacareaban: “¡Hoy toca _look_ Puerto Rico!”. Ya en la pista del estadio, mientras sonaban boleros de Los Panchos y clásicos de Wisín & Yandel, tres amigas se repartían letras adhesivas brillantes para ilustrar su devoción por la estrella boricua. Una se enganchó PR junto al tirante. Otra DMTF en la frente. La tercera CONEJO sobre el escote.\n\nTodo esto ocurría en la zona de pista general. Unos metros adelante estaban los que habían pagado más y verían a Bad Bunny en primera fila. A ambos lados del escenario, un grupo más reducido de elegidos lo verían sobre una tarima que les permitiría asomar la cabeza por encima del escenario. Y justo detrás del escenario aún había otro sector más afortunado que vería el espectáculo en sillas, como los afiliados que colocan en los mítines detrás del político. En las gradas también había un sistema de castas: los de gradas bajas, los de gradas altas y los allá arriba y al fondo del estadio, donde la gira deja de llamarse _Debí Tirar Más Fotos Tour_ y pasa denominarse ‘Debí Traer El Telescopio Tour’.\n\nA todo esto, en el escenario no había nada. Nada. Tras un cuarto de hora de retraso, un operario colocó un micrófono. Y ya. Poco después, la gigantesca pantalla que flanqueaba todo el escenario proyectó una filmación en la que dos chavales conversaban en catalán sobre las ganas que tenían de ver a Bad Bunny en directo. Y tras pronunciar las palabras mágicas, los versos de _LA MuDANZA,_ el puertorriqueño apareció por fin. Se quedó dos minutos callado, dejándose admirar, aspirando aire y asumiendo la situación. Puro teatro, pero del bueno. Con un aura que ni Marc Anthony. Con un magnetismo estilo Obama. Un pibón nivel George Michael. Una telegenia escala Kennedy. Muy bestia. Contribuía a tan majestuosa estampa un traje elegantísimo como el que lucían los músicos; los coristas vestían guayaberas. Y, sobre todo, una filmación cuyo único objetivo era ensalzar aún más la grandeza del momento. La pantalla mostraba al cantante y la orquesta con el público jaleándolo enlas gradas y la pista. Uno ya no sabía si estaba viendo a Bad Bunny en el Estadi Olímpic en 2026 o si estaba en el Yankee Stadium de Nueva York viendo a la Fania All Stars en 1975.\n\n## Limpio, colosal e inmersivo\n\nA diferencia de tantos otros macroconciertos, en este no se juega con muchos elementos ni con secuencias de imágenes trepidantes. Un plano general redimensiona la escena para que se pueda admirar desde todo el estadio y los movimientos de la cámara alrededor del cantante se alimentan de los miles de personas que lo aclaman desde todos los rincones del estadio. Todo muy limpio, colosal e inmersivo. El diseño escénico podría funcionar hasta para una visita papal, pero a las primeras de cambio cayó una versión salsera de _Callaíta_ con su inspirado silogismo tropical: “Si hay sol, hay playa / Si hay playa, hay alcohol / Si hay alcohol, hay sexo / Si es contigo, mejor”. No, ese no era León XIV.\n\nDurante la gloriosa primera media hora, el reguetón brilló por su ausencia. Fue una espectacular exhibición salsera centrada en su último disco, _DeBÍ TiRAR MáS FOToS,_ y respaldada por una orquesta de 16 personas entre percusionistas, teclista, contrabajista, sección de vientos y coristas. Sonaron, como siempre en esta gira, _PIToRRO DE COCO, WELTiTA, TURiSTA, BAILE INoLVIDABLE_ y _NUEVAYoL._ También, un fragmento instrumental del cuatrista en el que se coló un breve interludio del _Bamboleo_ de Gipsy Kings. (No, nadie le aconsejó algo más barcelonés). “Gracias por el cariño, Barcelona”, soltó Benito en los primeros compases de la tarde. Y lo repetiría varias veces. De hecho, si algo relantizó el concierto fue su insistencia en improvisar parlamentos que, la verdad, no aportaban demasiado contenido al espectáculo.\n\nCuando el bloque salsero tocaba a su fin, presentó a los miembros de la orquesta, Los Sobrinos, y abandonó el escenario. El sapo Concho entretuvo al público desde la pantalla con una retahíla de tópicos sobre Barcelona y Catalunya: las Ramblas, el fuet, La Pedrera, el pa amb tomàquet, la Sagrada Família, los calçots, la Barceloneta, la paella... Hora de dirigirse a la casita.\n\n## La casita blaugrana\n\nDurante toda la noche hubo más densidad de público frente a la casita que ante el escenario principal. Normal: allí Bad Bunny estaba más cerca y, además, algún famoso aparecería por allí. Finalmente fueron, entre otros, el comunicador televisivo Marc Giró y una nutrida representación de futbolistas del Barça: Eric García, Pedri, Alejandro Balde, Ferran Torres, Lamine Yamal... Los más familiarizados con el repertorio fueron Eric García y Pedri. El primero alzaba el brazo a menudo mientras recitaba los versos. ¿Los más ajenos? Balde y Yamal. El primero parecía estar castigado. El segundo andaba ocupado en otros asuntos.\n\nEl jugador del FC Barcelona Lamine Yamal (d) junto a otras personas en La casita, en el concierto que el cantante puertorriqueño Bad Bunny ha ofrecido este viernes en el Estadio Olímpico de Barcelona\n\nLa ascensión meteórica de Bad Bunny en apenas una década bien podría resumirse en esa casita. En abril de 2017 firmó su primera actuación en Barcelona. Fue en una discoteca Up & Down llena a rebosar principalmente de público de origen latinoamericano. Aquella noche Benito salió a escena con una camiseta del Barça; de Messi, claro. Ayer en vez de camiseta blaugrana lució media plantilla blaugrana. En 2017 salió a escena a las cuatro de la madrugada porque venía de Girona, donde había ofrecido otra actuación horas antes. Esta vez los operarios empezaron a montar la escenografía diez días atrás. Había mucha faena. Por ejemplo, construir el _bungalow_ sobre el que Bad Bunny afrontaría un segundo bloque centrado en el repertorio más reguetonero y trapero.\n\nVestido con pantalón blanco corto y chaqueta de chándal, cantó _VELDÁ, Tití me preguntó, Neverita_ y _Si veo a tu mamá_ en la entrada de la casita, pero luego subió al tejado, de modo que los invitados tuvieron que seguir el concierto desde la pantalla gigante porque el cantante estaba en el techo; sobre ellos. El aluvión de _hits_ era incuestionable, pero el espectáculo empezaba a mostrar algunas costuras. Aquello era reguetón de estadios, sí. Pero era lo que era: un cantante subido a un tejado recitando sobre bases pregrabadas. Y claro eso o lo disfrutas de cerca o al rato desconectarás. Por momentos daba la sensación de que esos invitados hacinados en la casita eran un decorado para mantener la atención del público en un tramo concierto que empezaba a perder interés. Para colmo, Bad Bunny entró en otro bucle de reflexiones y pausas dramáticas. Llegó un punto en que abusó tanto que una fan gritó: “¡Benito, dale ya!”. Fue tras la primera estrofa de _Diles,_ la canción con la que inició su despegue en 2016. Ayer no despegó porque tras la primera estrofa no hubo una segunda.\n\nEl cantante puertorriqueño Bad Bunny, durante el concierto ofrecido este 22 de mayo en el Estadio Olímpico de Barcelona\n\n## La mejor invitada posible\n\nLa invitada a cantar en el techo de la casita no podía ser otra que Bad Gyal. Inició su carrera casi a la par que Bad Bunny y habrá sido una de las primeras artistas catalanas en perrear despreocupadamente por estos pagos. Era la mejor invitada posible y su participación en _Yo perreo sola_ tenía todo el sentido. (Además, fue hasta divertido verla tan nerviosa y casi cohibida ahí arriba). Más segura se sintió cuando interpretó _Da-me,_ ya sin Benito en el tejado. Otro de los momentos que Bad Bunny ha convertido en rito excepcional es que cada noche aborda una canción que no repetirá en el resto de fechas. La cosa no tiene tanto misterio porque le tiran la base y él canta encima; no exige ensayo alguno con la banda. Pero, bueno, la canción elegida el viernes en Barcelona fue _La santa._\n\nLos Pleneros de la Cresta se sumaron a la fiesta en la casita. Llegaba el momento de la celebradísima _Café y ron_ tras la cual Bad Bunny desapareció para dejar a la agrupación puertorriqueña interpretando otro número de plena boricua. La fiesta se trasladaba de nuevo al escenario principal y el espectáculo entraba en su recta final; la más complicada de todas ya que tras el bloque salsero y el reguetonero, aquello iba a ser un cajón de sastre donde colar todo lo que aún no había sonado. Y aquí encajarían varios reguetones lentos y románticos (_Ojitos lindos, La canción_), un par de cortes de espíritu más _clubber (Dákiti, El apagón_) y dos que apenas han sonado en esta gira (_Moscow mule, Yonaguni_).\n\nBad Bunny en Barcelona, este viernes 22 de mayo de 2026\n\nPara este tercer bloque, Benito lució su célebre gorro ushanka (ideal para estos calores, sí) y unos guantes. Había anochecido y la pantalla ya no mostraba aquel escenario majestuoso en panavisión, sino planos medios y cortos de Bad Bunny desde distintos ángulos para mantener la tensión del espectáculo. Una veintena de bailarines vestidos de blanco ayudaron a reconducir la estampa hacia el folclor caribeño. Fue entonces cuando el cantante aclaró de qué iba todo aquello: “Todas las personas que están aquí hoy: españoles, europeos, latinos… ¡Todos los que estamos aquí esta noche somos puertorriqueños!”. Jamás un país habrá gozado de una campaña de promoción cultural como la que ha regalado Bad Bunny a Puerto Rico en esta gira. Desde el estreno de _West Side Story_ en 1961, nadie había hecho tanto por reivindicar la identidad puertorriqueña.\n\n## 'Carpe diem' reguetonero\n\nLa despedida del concierto fue casi como la que podría protagonizar el Papa en su inminente visita. Habló de disfrutar de las cosas sencillas de la vida, de amar a la persona que tienes al lado, a la que no ha podido venir hoy y, también, a las que ya se fueron y nos miran desde el cielo. “ _Debí tirar más fotos_ trata sobre vivir el presente”, desveló Benito _._ Y justo entonces pidió a sus fieles que, por un instante, guardasen el móvil y alzasen los brazos. La misa de Bad Bunny tocaba a su fin. “El pasado ya pasó y nadie sabe lo que va a pasar mañana”, insistió para que el público saborease el presente. El único bis de la noche sería una invitación al _carpe diem_ reguetonero. Una sola palabra ocupó la gigantesca pantalla: “PERREO”. Sonó _EoO._ El Estadi Olímpic volvió a ser una libidinosa pista de baile. Y los fuegos artificiales se vieron y se oyeron desde Puerto Rico.\n\n“Muchas gracias por esperarme tantos años, Barcelona”, repitió Benito una y otra vez a lo largo de la noche. En una de las últimas, añadió algo más: “Solo deseo que la próxima vez que escuchen estas canciones les transporten a esta noche, a este momento tan lindo que estamos viviendo hoy”. Tal vez sea lo máximo a lo que puede aspirar hoy un espectáculo musical: a quedar fijado en la memoria como un _souvenir_ emocional, por encima incluso de las canciones. Y que las canciones sirvan como activadoras de ese recuerdo imborrable. Hasta hace poco era justo al revés: el concierto activaba el recuerdo de las canciones. Quizá ahí Bad Bunny sí estaba yendo más del discursito tópico y emotivo. Quizá estaba dando pistas de hacia dónde se encamina la industria del espectáculo.",
"title": "Bad Bunny reivindica la cultura puertorriqueña con un show majestuoso y callejero"
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