Al otro lado del patio
Algunas ocasiones el abuelo iba a esperar al colegio, aunque lo normal es que volviera solo a casa o se perdiera jugando en los campos que atravesaba; cogiendo mariquitas; persiguiendo lagartijas, chapoteando en los charcos; rompiendo el hielo o buscando objetos extraños entre los restos del desmontaje de un circo, de una plaza de toros móvil o de un teatro cabaret ambulante que ocasionalmente ocupaban el campo calvo, una de las varias parcelas de terreno que había entre el colegio y casa.
La infancia, lo que fuimos es lo que somos, como una vuelta y retorno al origen, antes de volver definitivamente al punto de partida, al desprendimiento donde dejar el escenario en el que puede reconocerse que se ha sido todo.
Por eso hace falta que cada momento, cada rincón, sea explorado mientras el juego de la vida nos da la ocasión de sentirlo emocionnalmente.
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