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Choferes de Uber y Lyft en Massachusetts forman el primer sindicato de apps en EE. UU.

Fomo Era May 26, 2026
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TL;DR:

  • El gobierno estatal certificó al App Drivers Union, el cual representará a unos 70,000 trabajadores independientes de plataformas de movilidad.
  • El gremio exigirá una mayor rebanada de las tarifas, blindaje contra la desactivación de cuentas y protección frente a los robotaxis.
  • Uber y Lyft tienen un plazo de seis meses para negociar de buena fe el primer contrato colectivo de esta naturaleza en el país.

El estado de Massachusetts certificó este lunes al App Drivers Union como el primer sindicato de choferes de aplicaciones en Estados Unidos. La histórica decisión involucra directamente a cerca de 70,000 conductores de plataformas como Uber y Lyft. Este reconocimiento legal importa porque otorga poder de negociación colectiva a una fuerza laboral fragmentada, permitiéndoles exigir mejores tarifas, procesos justos de desactivación y garantías frente al avance de los vehículos autónomos, todo sin perder su estatus jurídico de contratistas independientes. Las empresas tecnológicas y el estado tienen ahora un límite de seis meses para formalizar un contrato colectivo.

Respaldado por el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) y la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales, el nuevo gremio logró superar el umbral legal para su formación tras reunir casi 23,000 firmas. Esto representa el 25 por ciento del padrón de choferes activos en el estado, la cuota necesaria tras la aprobación de una nueva ley local impulsada por los votantes.

"Es una de las mayores victorias de organización sindical en el último siglo"

declaró Autumn Weintraub, directora ejecutiva del App Drivers Union.

El costo de la flexibilidad y la llegada de Waymo

A pesar de que las aplicaciones de movilidad venden la promesa de flexibilidad de horarios, la presión inflacionaria y el aumento en las comisiones operativas han asfixiado los ingresos de los choferes. El grueso de la base trabajadora en Massachusetts cumple jornadas de tiempo completo.

Según un análisis del National Employment Law Project citado durante la campaña de afiliación, plataformas como Uber y Lyft retuvieron en promedio el 40 por ciento de las ganancias por viaje durante el año pasado, llegando a descontar hasta el 70 por ciento en algunos casos. Hace una década, la retención promediaba apenas un 25 por ciento.

Frente a esta caída de ingresos, el sindicato ha perfilado sus demandas principales en la mesa de negociación:

  • Mayor participación de ganancias: Reducir el margen de las comisiones que retienen las plataformas en cada viaje.
  • Procesos de apelación formales: Crear un mecanismo de defensa imparcial ante las desactivaciones algorítmicas de las cuentas.
  • Protección ante la automatización: Establecer barreras de seguridad laboral frente al despliegue de vehículos autónomos, los cuales ya son puestos a prueba en Boston por empresas como Waymo.

"Ahora nos resulta más difícil mantener a nuestras familias"

señaló Yolanda Rodríguez, una conductora de Uber que asiste regularmente a las reuniones sindicales con sus tres hijos.

El esfuerzo de organización dependió en gran medida del trabajo de campo. Chiem Klot, un chofer de 41 años que pasó sus ratos libres convenciendo a colegas en el Aeropuerto Logan y hospitales locales tras jornadas de 12 horas al volante, relató el peso del activismo:

"Definitivamente pusimos sangre, sudor y lágrimas en esto, y ahora por fin podemos tener una voz".

Un modelo inédito para contratistas independientes

Este experimento corporativo será supervisado por el Departamento de Relaciones Laborales de Massachusetts y no por la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), la autoridad federal habitual. La figura legal es disruptiva: los choferes logran peso colectivo pero evitan la reclasificación forzada como empleados, el mayor temor financiero de Silicon Valley.

"Esta es realmente la primera vez que vemos este reconocimiento a gran escala del hecho de que este es un fenómeno económico en crecimiento y que estos trabajadores necesitan protecciones"

indicó Alexandrea Ravenelle, profesora de sociología en la Universidad de Carolina del Norte.

Cualquier pacto requerirá la ratificación de la mayoría de los choferes del estado que hayan completado al menos 100 viajes en los últimos tres meses, además del visto bueno de la Secretaría del Trabajo local. Las negociaciones partirán del piso establecido en un acuerdo extrajudicial de 2024 con la procuradora general Andrea Campbell, el cual les garantizó seguro médico, licencias por enfermedad y un salario mínimo por hora valorado actualmente en $34.48 dólares.

Las empresas involucradas, que también abarcan a proveedores de microtránsito como Via Transportation, UZURV y SilverRide, han mantenido un tono diplomático y priorizan conservar su modelo de contratistas. El sindicato no incluye a repartidores de plataformas de comida como DoorDash.

"A medida que este nuevo proceso avanza, estamos comprometidos a participar de buena fe"

señaló CJ Macklin, vocero de Lyft, en un comunicado.

"A Lyft le va bien cuando a los conductores les va bien, y nos mantendremos enfocados en ayudar a los conductores a tener éxito mientras mantenemos los viajes compartidos accesibles y confiables para todos los que dependen de ellos."

En la misma línea, Katie Franger, vocera de Uber, apuntó:

"Nuestro acuerdo de 2024 con la procuradora general demostró lo que podemos lograr cuando escuchamos a los conductores, quienes apoyaron abrumadoramente ese hito. Juntos, nos aseguraremos de que la flexibilidad del conductor y los beneficios ganados con tanto esfuerzo sigan siendo la base de nuestro progreso."

La gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, celebró la formalización del gremio asegurando que

"este es un momento histórico para los trabajadores, para la equidad y para el futuro de nuestra economía".

Mark Erlich, investigador del Centro de Trabajo y Economía Justa de la Facultad de Derecho de Harvard, resumió la concesión pragmática del movimiento obrero para alcanzar este punto:

"Incluso las personas del movimiento laboral que abogaron por este arreglo [sindical]... reconocieron que no era lo ideal. Pero pensaron que era mejor tener un sindicato como contratistas independientes que no tener ningún sindicato."

La legalización del App Drivers Union pone fin a los años de control unilateral sobre las tarifas en Massachusetts. Con legislaciones similares cobrando fuerza en California e Illinois, el pulso por la rentabilidad de las aplicaciones de movilidad abre un nuevo frente donde la flexibilidad ya no será sinónimo de desprotección institucional.

Fuentes: 1, 2, 3

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