Güemes: el prócer que tomó un barco a caballo
Una acción militar inédita y una estrategia para ocultar su identidad revelan facetas poco conocidas del héroe salteño. Cada 17 de junio la figura de Martín Miguel de Güemes vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva argentina.
Sin embargo, detrás del jefe de los Infernales que defendió la frontera norte durante las guerras de independencia, existen historias poco conocidas que ayudan a comprender mejor su audacia militar y su astucia estratégica.
En diálogo con «Entre mate y mate» el historiador aficionado José Luis Burba, editor del blog “100 temas sobre historia argentina”, rescató dos anécdotas que muestran una faceta diferente del prócer salteño: la toma de un barco inglés por parte de una tropa de caballería y su decisión de no dejarse retratar para evitar ser identificado por el enemigo.
El día que una caballería capturó un barco inglés
La primera historia se remonta a las invasiones inglesas de 1806. Güemes tenía apenas 21 años y formaba parte del escuadrón de Húsares de Buenos Aires cuando recibió una misión que terminaría convirtiéndose en un episodio singular de la historia militar.
Según relató Burba, el navío inglés Justina, equipado con 26 cañones, quedó encallado a menos de 400 metros de la costa del Río de la Plata debido al fondo barroso y poco profundo de la zona. La situación fue aprovechada por las fuerzas criollas. “Es el primer caso donde un cuerpo de caballería toma un barco de guerra”, destacó Burba durante una entrevista radial.
Tras recorrer cerca de 400 kilómetros en unas 30 horas para reunirse con sus superiores, Güemes quedó al mando de una pequeña tropa de entre 40 y 60 hombres. Al caer la tarde del 12 de agosto de 1806, los jinetes avanzaron con el agua hasta el cuello de los caballos, llegaron hasta la embarcación y la capturaron luego de dos horas de combate.
La bandera del barco fue tomada como trofeo y aún hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional. Para Burba, ese hecho constituye una prueba concreta de una acción militar que parece salida de una novela de aventuras. “Muchos marinos de guerra a lo largo de la historia ponderaron ese tipo de actitud que tuvo Güemes”, señaló.
El prócer que no quiso ser retratado
La segunda anécdota explica uno de los grandes interrogantes sobre la imagen de Güemes: ¿realmente conocemos su rostro?. Burba sostiene que el líder salteño evitó deliberadamente posar para retratos. La razón era estrictamente militar. Durante los combates solía mezclarse entre sus hombres para dificultar que los realistas pudieran identificarlo.
¿Porque es feriado? ¿Quién fue Güemes y cuánto le debe la independencia argentina?
“Jamás se dejó retratar porque se mezclaba con los Infernales y no quería que lo identificaran como jefe”, explicó. La estrategia tenía una lógica simple: si el enemigo lograba reconocer y eliminar al comandante, podía desorganizar rápidamente a las fuerzas patriotas. Por eso Güemes prefirió mantener en reserva su apariencia.
Como consecuencia, las imágenes que hoy circulan fueron realizadas después de su muerte, a partir de descripciones aportadas por familiares y personas que lo conocieron. Según Burba, las diferencias entre diversas representaciones pictóricas de la época son una muestra de que no existía un retrato oficial realizado en vida.
La situación guarda cierto paralelismo con otro líder rioplatense, José Gervasio Artigas, cuya imagen más difundida también fue reconstruida posteriormente a partir de testimonios.
Más allá del jefe de los Infernales
Para Burba, estas historias ayudan a dimensionar una figura que durante mucho tiempo quedó reducida al papel de caudillo gaucho de la frontera norte. “Fue una figura de un volumen mucho mayor que el que realmente se le da”, afirmó.
A más de dos siglos de aquellas gestas, las anécdotas del joven que capturó un barco a caballo y del estratega que escondía su rostro para proteger a sus tropas siguen mostrando por qué Güemes ocupa un lugar singular entre los protagonistas de la independencia argentina.
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