El parque solar más grande del país y la pregunta incómoda: ¿qué le queda a Lavalle?
La inauguración de El Quemado fue presentada como un símbolo de modernización y futuro energético. Pero detrás de los discursos sobre inversiones millonarias y transición energética, aparecen interrogantes sobre el impacto real para las comunidades más cercanas: ínfimos puestos de trabajo permanentes, escasos beneficios concretos y municipios con limitada capacidad de exigencia.
La imagen fue impactante. Filas interminables de paneles solares en más de 600 hectáreas en el secano del norte de Jocolí, funcionarios nacionales (el de mayor fuste fue el Jefe de Gabinete Manuel Adorni, y el gran ausente el Ministro de Economía Luis “Toto” Caputi) y provinciales celebrando inversiones por cientos de millones de dólares y discursos grandilocuentes sobre “la Argentina del futuro”. El Parque Solar El Quemado, inaugurado esta semana, ya es oficialmente el parque solar más grande del país y el primer proyecto del RIGI en entrar en funcionamiento.
La obra representa una inversión de 220 millones de dólares y una potencia instalada de 305 megavatios. Según YPF Luz, puede abastecer el equivalente al consumo de más de 230 mil hogares. Pero más allá de los números y del peso simbólico de la inauguración, en Jocolí quedó flotando una pregunta mucho más concreta: ¿qué beneficios reales deja semejante emprendimiento para el pueblo más cercano?.
Porque mientras la Nación, la Provincia y las empresas hablan de competitividad, federalismo e inversiones, el impacto cotidiano sobre la comunidad aparece mucho más difuso.
Mucha obra, poco trabajo permanente
Durante la construcción, el parque movilizó cientos de trabajadores. El dato fue repetido varias veces durante la inauguración. El CEO de YPF Luz, Martín Mandarano, aseguró que hubo “350 puestos de trabajo directos” y muchos más indirectos. El intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, afirmó incluso que el 85% de quienes trabajaron en la obra eran de Lavalle y Las Heras.
Sin embargo, cuando terminó la etapa de construcción apareció el dato menos publicitado: el funcionamiento operativo del parque demandará apenas cuatro trabajadores directos de YPF Luz. La frase generó incomodidad entre los y las presentes en el lugar y dejó expuesto uno de los grandes debates alrededor de este tipo de megaproyectos: el fuerte contraste entre el “boom” laboral temporario y la escasa generación de empleo permanente. El propio Mandarano reconoció que la operación estará altamente centralizada desde Buenos Aires.
El flamante concejal lavallino Juan Jaime, que durante la etapa clave de la obra fue secretario de Desarrollo Local de Lavalle, intentó relativizar la situación señalando que podrían quedar entre 40 y 70 personas vinculadas a tareas de mantenimiento, seguridad y servicios asociados. Pero incluso esa estimación queda muy lejos de las cifras utilizadas durante la construcción.
Los intendentes Lopresti y González junto a la ministra Latorre_copiar
Lo Presti, por su parte, defendió el proyecto poniendo el foco en los “efectos indirectos” y en el hecho de que los trabajadores permanentes sean jóvenes profesionales. Sin embargo, la escena deja una conclusión difícil de esquivar: una de las obras energéticas más grandes del país tendrá una incidencia laboral permanente mínima sobre el territorio donde se instaló. Algunos funcionarios señalaron que no es tarde, que es a partir de este momento cuando se podrá realizarse algunas exigencias a YPF Luz, cuando esté plenamente operativa.
Jocolí, entre la vidriera y el olvido
Durante la inauguración, varios funcionarios destacaron que El Quemado “pone a Mendoza en el mapa” de las energías renovables. Pero cuando las preguntas apuntaron específicamente a Jocolí, las respuestas comenzaron a perder precisión.
Jaime reconoció que el impacto local podría ser limitado y señaló que el desafío para el distrito pasa más por convertirse en una “puerta de entrada” a Mendoza, desarrollando servicios para transportistas y viajeros.
Es decir: la expectativa de desarrollo parece quedar más ligada al movimiento económico periférico que a beneficios directos generados por la central solar. La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, tampoco respondió de forma concreta cuando le consultamos sobre qué beneficios específicos quedan para Jocolí, “uno de los pueblos más pobres de Mendoza, y el más cercano al emprendimiento”.
En lugar de eso, volvió sobre conceptos generales vinculados a infraestructura, líneas eléctricas y crecimiento económico provincial. La escena dejó en evidencia otra discusión de fondo: los grandes proyectos energéticos suelen presentarse como motores de desarrollo regional, pero rara vez incluyen mecanismos concretos de redistribución local.
No hay tarifa eléctrica diferencial para las comunidades cercanas. No hay anuncios importantes de infraestructura comunitaria. No hay fondos específicos para Jocolí. Tampoco compromisos públicos sobre inversiones permanentes en salud, educación o servicios básicos.
YPF Luz mencionó capacitaciones, colaboración con escuelas y algunos proyectos de paneles solares comunitarios, aunque sin demasiadas precisiones. Referentes de la empresa se comprometieron a acercar esa información, la cual no había llegado al cierre de esta edición. La pregunta sigue siendo si eso alcanza para compensar el impacto territorial de una obra de semejante escala.
¿De quién es El Quemado?
La inauguración también volvió a poner sobre la mesa un debate recurrente cuando se intentan medir politicas públicas: el conflicto de límites entre Lavalle y Las Heras alrededor de la comunidad de Jocolí. Mientras buena parte de la obra se asocia institucionalmente a Las Heras (y Lo Presti con mucha astucia así lo capitaliza), las dinámicas sociales y económicas involucradas están profundamente vinculadas a Lavalle.
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El tema reapareció de manera indirecta durante nuestra cobertura y volvió a exponer una tensión política nunca resuelta: quién capitaliza política y económicamente este tipo de inversiones. Lo Presti se jacta de ser el anfitrión (y ahora suma el RIGI de PSJ Cobre Mendocino), González en su publicidad institucional asume que no está en Lavalle, pero rescata el movimiento generado, Mandarano menciona a Lavalle cuando se refiere a dónde está ubicado el parque solar.
Hablando del impacto en Jocolí y alrededores, si es Lavalle o Las Heras, realmente no importa. Lo que se puede ver es que ninguna de las comunas parece haber logrado imponer exigencias fuertes respecto a beneficios concretos para las comunidades. Jaime destacó algunos convenios vinculados al reciclaje de residuos de obra y tareas de reforestación realizadas por empresas locales. Pero incluso esos aportes aparecen más ligados a mitigaciones ambientales que a transformaciones estructurales para el distrito.
Energía “limpia” y negocios privados
Durante los discursos oficiales hubo una fuerte reivindicación del modelo de inversiones privadas impulsado por el RIGI. El Jefe de Gabinete Manuel Adorni celebró que El Quemado sea “la Argentina del futuro” y defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta para garantizar estabilidad y atraer capitales. El gobernador Alfredo Cornejo insistió en que la provincia necesita más generación energética y defendió los beneficios fiscales especiales para este tipo de proyectos.
Pero la discusión sobre quién gana realmente con estas inversiones quedó prácticamente ausente del acto oficial. Es decir: la electricidad producida en Jocolí no está pensada prioritariamente para resolver problemas energéticos locales, sino para abastecer grandes consumos industriales dentro del mercado privado. Y está muy bien la macro, pero en la micro los problemas en infraesctructura, la falta y precarización del trabajo, la situación y contención de las familias, en definitiva el desarrollo de la comunidad, no está contemplado.
Ahí aparece otra de las tensiones de fondo: mientras se habla de soberanía energética y desarrollo regional, el negocio central sigue orientado a grandes actores económicos.
Blindaje, papelón y después …
La presencia de Adorni fue uno de los focos políticos de la jornada. El funcionario llegó rodeado de un fuerte operativo y evitó responder preguntas de la prensa. Ni siquiera contestó cuando le consultamos por el estado de la Ruta 40 que tuvo que transitar entre Mendoza y Jocolí para llegar al parque, una obra largamente reclamada y con fuertes demoras por parte del Gobierno nacional. O sobre la consultas sobre el estado patrimonial de su hermano Francisco, que fue consultado por algunas colegas presentes.
El silencio, en medio del escándalo en el que está envuelto, no resultó especialmente llamativo en una inauguración atravesada por discursos sobre progreso, infraestructura y futuro, parte del relato oficial libertario. Vale aclarar que la “guardia pretoriana” que lo cuidaba de los peligrosos periodistas, no se comportaron de la manera más diplomática.
El dato de color: al principio de su discurso, Adorni debió improvisar parcialmente luego de algunos problemas con el material preparado para el acto, ya que sus colaboradores no le habían alcanzado el documento escrito preparado para la ocasión.
Un símbolo potente con impacto desigual
El Parque Solar El Quemado, probablemente, quedará en la historia energética argentina. Por escala, inversión y potencia instalada, es una obra enorme. También marca un cambio profundo en el modelo energético mendocino y consolida el avance de las energías renovables en la provincia.
Pero la inauguración, que se dió en el marco de un paisaje imponente de paneles solares y bocaditos de jabalí ahumado en una lujosa carpa, dejó otra postal menos celebratoria: la dificultad para transformar megaproyectos en mejoras concretas para las comunidades que conviven con ellos.
Jocolí observa pasar millones de dólares, infraestructura gigantesca y discursos sobre el futuro, mientras sigue esperando beneficios mucho más básicos: empleo estable, servicios, obras y oportunidades concretas para su población.
Un colega de la ciudad nos consutó sobre nuestra cobertura, y nos pidió que le acercáramos material para la producción de algunas notas. Luego de escuchar las entrevistas y el relato de este escriba, lo resumió “en buen criollo” con bastante claridad: “la conclusión es que Jocolí despegue a fuerza de sanguches de milanesa que le venda a obreros ocasionales”
La enorme cantidad de energía producida allí (equivalente a todos los hogares de la ciudad de Mendoza, Las Heras y Lavalle) viajará hacia industrias y mercados lejanos. La pregunta todavía abierta es cuánto de esa potencia (más alla de la electricidad) quedará realmente en el territorio que la hace posible.
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