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Viviana Luna: casi diez años de silencio oficial y una familia que sigue buscando

Inicio May 13, 2026
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A casi diez años de la desaparición de Viviana Luna en Potrerillos, Mendoza, sus hijos volvieron a denunciar irregularidades, destrato institucional y falta de avances concretos en la causa. La familia cuestiona el accionar judicial, reclama el cambio de carátula a desaparición forzada y sostiene que el Estado nunca investigó el caso con la profundidad necesaria.

La desaparición que el Estado nunca pudo explicar

El 7 de diciembre de 2016, Viviana Luna salió rumbo a una entrevista laboral en la zona de Potrerillos y nunca regresó. Desde entonces, su familia vive atrapada entre la incertidumbre, la angustia y una investigación judicial plagada de irregularidades, demoras y destrato institucional. A casi diez años de su desaparición, sus hijos siguen reclamando algo elemental: que el Estado haga su trabajo.

La reciente actualización de la recompensa para quienes aporten datos sobre el caso —que pasó a 12 millones y medio de pesos— volvió a poner el nombre de Viviana en la escena pública. Pero el dato que más indignó a la familia no fue el monto, sino enterarse por un medio de comunicación y no por la fiscalía que lleva adelante la causa. “Si nosotros no estamos encima de ellos, no recibimos respuesta ni comunicación de absolutamente nada”, resumió Matías, uno de los hijos de Viviana, en una entrevista brindada a «Entre mate y mate».

Matías y Florencia en La Leñera

La sensación de abandono atraviesa toda la conversación. También la convicción de que la investigación judicial no estuvo a la altura desde el primer día.

“No hay novedades”: la respuesta permanente de la fiscalía

Durante casi una década, la familia Luna aprendió a moverse entre expedientes, escritos judiciales y tecnicismos legales. No por elección, sino porque entendieron que si ellos no impulsaban medidas, la causa quedaba inmóvil.

Florencia, nuera de Viviana, contó que se enteró del aumento de la recompensa buscando información en internet durante un descanso del trabajo. “No estábamos teniendo novedades de la fiscalía”, explicó.

Matías relató luego que, tras escribir un correo a la fiscalía, la única respuesta fue que las últimas medidas habían sido una citación realizada en octubre del año pasado y la actualización de la recompensa. Nada más.

La familia asegura que ese mecanismo se repite desde 2016: deben llamar, insistir, viajar, preguntar o revisar expedientes para enterarse de movimientos básicos de la causa. “Nunca tenemos comunicación para decirnos qué procedimientos se están llevando adelante, si dieron positivo o negativo”, denunció Matías.

La crítica no apunta solamente a una fiscalía o a un gobierno particular. Los familiares sostienen que existe una lógica estructural de violencia institucional hacia quienes buscan personas desaparecidas. “Es transversal. Han pasado distintos gobiernos y siempre sucedió lo mismo”, afirmó Florencia.

Una causa atravesada por sospechas e irregularidades

El caso de Viviana Luna se convirtió en uno de los más enigmáticos de Mendoza. La mujer fue vista por última vez luego de una entrevista laboral en Potrerillos. Desde entonces, no hubo rastros concretos sobre su paradero. Para la familia, las irregularidades más profundas ocurrieron dentro de la propia investigación oficial.

Uno de los puntos centrales son las supuestas cartas de despedida halladas en la computadora de Viviana. Desde un primer momento, sectores judiciales y algunos medios utilizaron esos escritos para instalar la hipótesis de un suicidio. Sin embargo, la familia cuestiona severamente la validez de esas pruebas.

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Matías explicó que las cartas estaban encriptadas en la computadora, algo que, aseguró, su madre no sabía hacer. También remarcó que eran textos incompletos: “Somos cuatro hijos y había tres cartas y media”.

Además, señaló que la computadora presentaba signos de manipulación. Según relató, el equipo fue devuelto por la fiscalía con el disco rígido dañado, imposibilitando recuperar información.

La familia también asegura que hubo movimientos extraños en las redes sociales de Viviana meses después de su desaparición, incluyendo actividad en Facebook y el posterior cierre de la cuenta, pese a que los accesos estaban bajo control de delitos tecnológicos.

La pelea por cambiar la carátula

Uno de los principales reclamos de los hijos de Viviana es que la causa deje de tramitarse como “averiguación de paradero” y pase a investigarse como desaparición forzada.

La diferencia no es solamente simbólica. Según explicó Matías, una carátula más grave permitiría a la fiscalía contar con otras herramientas judiciales, como allanamientos y medidas de investigación más profundas. “Con averiguación de paradero el juez no encuentra sustento para ciertas medidas. Con desaparición forzada tienen otras herramientas”, sostuvo.

La última foto de Viviana Luna antes de desaparecer

La familia insiste en que la hipótesis del suicidio fue sostenida desde muy temprano, pese a la ausencia de pruebas concluyentes. “Las personas no desaparecen, no se las traga la tierra”, repiten desde hace años.

Y junto con esa pregunta aparece otra, más incómoda: ¿cuánto de esa ausencia prolongada se explica por la falta de respuestas de un sistema judicial que, según denuncia la familia, nunca estuvo realmente dispuesto a encontrarla?

Compartimos la entrevista completa con Matías y Florencia:

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