Violencia escolar: advierten que castigar no resuelve el fondo
El abogado especialista en niñez y adolescencia Javier López Maida analizó la situación en Mendoza y pidió más comunidad, diálogo y políticas públicas para acompañar a adolescentes.
La preocupación por episodios de violencia en escuelas de Mendoza, como las amenazas por tiroteos o la generación de imágenes por IA, abrió un debate que excede a las aulas. Para Javier López Maida, abogado y subdirector de Niñez, Adolescencia y Familia de la Dirección de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, lo que ocurre en los establecimientos educativos refleja conflictos sociales más amplios y no puede abordarse solo desde la sanción.
El especialista sostuvo que los hechos recientes deben leerse en un contexto donde crece la agresividad pública y el discurso violento. En ese marco, advirtió que adolescentes y jóvenes reciben de manera directa esos mensajes, especialmente a través de redes sociales.
Amenazas escolares: “los adultos estamos viendo nuestro propio fracaso”
López Maida planteó que muchas veces se pretende que la escuela, la Justicia o distintas instituciones resuelvan por sí solas problemas complejos. Sin embargo, señaló que las respuestas centradas únicamente en protocolos, controles o castigos terminan siendo insuficientes.
“El derecho penal es una administración estatal del dolor”, explicó, y remarcó que creer que una pena solucionará el conflicto es tan limitado como pensar que la existencia del delito de robo impide que alguien robe.
Familias desbordadas y brecha digital
Otro de los puntos señalados por el funcionario fue la dificultad de muchas familias para comprender el mundo digital en el que se mueven niñas, niños y adolescentes. Indicó que numerosos adultos desconocen cómo funcionan las redes sociales, las cuentas paralelas o los vínculos virtuales de sus hijos.
Según explicó, esa distancia genera incertidumbre y debilita herramientas básicas de acompañamiento cotidiano, justo en una etapa donde el diálogo cercano resulta clave.
Más presencia social, menos respuestas tardías
López Maida también cuestionó que muchas intervenciones estatales lleguen recién cuando un adolescente entra en conflicto con la ley penal. “Parece que cuando comete un delito recién ahí se le garantizan derechos”, señaló, en referencia al acceso a salud, deporte, acompañamiento psicológico y recreación.nEn ese sentido, reclamó fortalecer políticas preventivas y espacios comunitarios antes de que los problemas escalen.
Consultado sobre qué hacer frente a este escenario, propuso reconstruir redes sociales y comunitarias: clubes, actividades culturales, espacios deportivos, encuentros barriales y propuestas que convoquen a jóvenes desde el interés real. A su entender, los adolescentes no se acercan por discursos abstractos sino por experiencias concretas: compartir una comida, jugar al fútbol, hacer una caminata o participar de actividades colectivas.
Finalmente, advirtió que cuando el Estado se retira y no hay comunidad organizada, otros actores ocupan ese vacío. Por eso insistió en que la salida pasa por más presencia social, más escucha y más oportunidades para las juventudes.
Compartimos la entrevista completa:
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