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Apicultura en Potrerillos: una alianza con la montaña y la vida

Inicio April 14, 2026
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En un territorio de clima extremo, Sebastián Marín propone una apicultura agroecológica, con baja intervención y fuerte valor ambiental. La producción de miel existe, pero el mayor aporte está en la polinización y la biodiversidad.

En Potrerillos, donde el frío, el viento y la amplitud térmica ponen a prueba cualquier experiencia productiva, la apicultura encuentra su lugar de la mano de quienes entienden que las abejas son mucho más que miel. Sebastián Marín, productor de la zona, prefiere definirse no como apicultor sino como “cuidador de abejas”, una forma de nombrar un vínculo que combina producción, respeto por la naturaleza y construcción de un pequeño ecosistema en la montaña.

Desde hace una década vive en Potrerillos, luego de trasladarse desde la finca familiar ubicada en El Algarrobal. Allí ya trabajaba con agricultura y colmenas, experiencia que decidió llevar consigo a la cordillera. En ese proceso, las abejas se transformaron en aliadas fundamentales para sostener frutales, huerta y monte nativo en un ambiente difícil.

Como explicó durante la entrevista con «Entre mate y mate»: “las abejas me han ayudado a tener frutales, polinizándome. Gracias a ellas tengo todas las plantas de mi lugar lindas y productivas”.

Producir en la cordillera, con otra lógica

Sebastián remarcó que la apicultura en zonas de montaña no puede pensarse con la misma lógica que en regiones más húmedas y floridas, como La Pampa o el Valle de Uco, donde la rentabilidad comercial es mucho mayor. En Potrerillos, en cambio, la clave está en adaptar el manejo al ambiente: orientar las colmenas al norte para aprovechar el sol, protegerlas del viento Zonda, aislar bien los techos y resguardarlas de la nieve durante el invierno.

Trabaja con colmenas tipo Langstroth, conocidas popularmente como alza americana, pero con un fuerte componente de reutilización de materiales. Los techos, por ejemplo, son armados con elementos reciclados y especialmente aislados para soportar las bajas temperaturas. Durante el invierno la intervención es mínima: las colmenas quedan bajo techo, bien cubiertas, y las abejas prácticamente no salen. La estrategia busca respetar el funcionamiento natural del enjambre y evitar aperturas innecesarias. “Mi idea es intervenir lo menos posible. Todo mi espacio lo hago orgánico o agroecológico”, resumió.

Alimentación natural y sanidad orgánica

Otro de los aspectos destacados de su experiencia es el manejo sanitario y nutricional con enfoque agroecológico. Sebastián explicó que evita extraer toda la miel, justamente para que las abejas cuenten con reservas propias durante los meses fríos. Solo en inviernos muy largos complementa con azúcar, aunque prioriza las tortas proteicas elaboradas con polen cosechado en la floración del monte nativo, una alternativa más acorde al equilibrio natural de la colmena.

A esto suma tratamientos orgánicos basados en feromonas sintéticas que imitan las hormonas producidas por las propias abejas para protegerse de enfermedades, una innovación desarrollada por una cooperativa pampeana.

Más allá de la miel: diversificar para hacer viable la actividad

Consultado sobre la rentabilidad, Sebastián fue claro: en Potrerillos la apicultura puede ser viable, pero solo si se le incorpora valor agregado. La miel diferenciada por floración, como la de jarilla, el polen, el propóleo, las cremas a base de cera, la hidromiel y los licores aparecen como alternativas para ampliar ingresos en un territorio donde la cosecha de miel suele ser menor por la escasez de flores y la variabilidad climática.

“Mi consejo es diversificar”, señaló, y explicó que esa estrategia permite compensar los años secos y aprovechar mejor los ciclos húmedos, que aumentan la floración del monte.

Las abejas, una aliada para toda la comunidad

La entrevista también dejó espacio para despejar miedos frecuentes, sobre todo entre quienes quieren iniciarse en la actividad o tienen colmenas cerca de viviendas. Sebastián explicó que las abejas no suelen ser agresivas si se las ubica en espacios tranquilos, alejados del tránsito de personas. Incluso remarcó que los enjambres, que suelen generar alarma, son en realidad momentos de muy bajo riesgo porque las abejas viajan cargadas de miel y están enfocadas en encontrar un nuevo refugio.

Más allá del rendimiento económico, insistió en el rol central de las abejas para sostener la producción vegetal: la polinización mejora la sanidad y la productividad de árboles, frutales y huertas familiares. Sobre el cierre, dejó una definición que resume el sentido profundo de la experiencia: “no es solo sacar miel, las abejas te ayudan a tener plantas más sanas y más productivas. El día que se acaben las abejas, nos acabamos nosotros”.

Compartimos la entrevista completa con Sebastián Marín:

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